Leidy Tatiana Ceballos
Miles de colombianos, la mayoría, con más de 50 años sufren todos los años caídas que terminan en fracturas. Para algunos es una consecuencia de los años o el descuido, pero, la realidad, es que puede ser el primer síntoma de un problema silencioso pero latente: la osteoporosis.
Mientras la diabetes afecta a 589 millones de adultos en el mundo —el 11,1 % de la población entre 20 y 79 años, según el International Diabetes Federation (2025)— y la hipertensión puede alcanzar hasta el 50 % de los adultos, la osteoporosis sigue fuera del radar público. Y, sin embargo, es una de las enfermedades crónicas no transmisibles más frecuentes: afecta a una de cada tres mujeres y a uno de cada cinco hombres mayores de 50 años en el mundo, de acuerdo con la International Osteoporosis Foundation.
En Colombia, entre 2012 y 2018 se reportaron 249.803 casos en mayores de 50 años. Las fracturas por fragilidad ósea —esas que ocurren tras una caída desde la propia altura—. Pero el dato más inquietante no es la frecuencia, sino el abandono: entre el 80 % y el 90 % de los pacientes recibe un tratamiento inadecuado.
“Es una enfermedad poco reconocida por la comunidad y los profesionales de la salud”, dice el internista y geriatra Edgar Eduardo Castro Osorio, miembro de la Asociación Colombiana de Osteoporosis y Metabolismo Mineral, líder del Programa de Ortogeriatría del S.E.S. Hospital Universitario de Caldas y docente de Medicina Interna en la Universidad de Manizales. Castro fue uno de los especialistas que integró el panel multidisciplinario encargado de construir la nueva guía colombiana de Osteoporosis, un proceso que reunió a expertos de distintas áreas para revisar la evidencia científica y adaptarla al contexto del sistema de salud del país.
La guía recomienda realizar densitometría ósea (DXA) en mujeres mayores de 65 y en hombres mayores de 70 años, y complementar la evaluación con herramientas como FRAX, adaptadas a la población colombiana. Es decir, medir el riesgo de fractura antes de que el hueso se rompa. El médico Javier Velásquez, deportólogo, investigador del equipo y docente de la U. de Manizales lo traduce a un lenguaje menos técnico: “A su papá de 70 años no le regale un buso, regálele una densitometría. Eso sí cambia la vida”.
Castro, desde la experiencia clínica, advierte que uno de los mayores problemas de la osteoporosis es su silencio. “No duele, muchas personas la confunden con artrosis. Y cuando finalmente logramos diagnosticarla, en muchos casos el paciente ya ha sufrido una fractura”.
Esa invisibilidad fue precisamente el punto de partida para construir la primera guía de práctica clínica sobre osteoporosis en Colombia. El documento fue liderado por la Asociación Colombiana de Osteoporosis y Metabolismo Mineral y desarrollado por un panel de 13 especialistas, con apoyo metodológico independiente en el que participaron docentes de la U. de Manizales. Durante un año y medio el equipo revisó estudios científicos sobre osteoporosis publicados en bases de datos internacionales como Medline, Embase, Cochrane y LILACS. Luego evaluaron la calidad de esa evidencia con una metodología usada en medicina para definir qué recomendaciones tienen mayor respaldo científico, conocida como sistema GRADE.
“La guía terminó con 32 recomendaciones y 14 puntos de buena práctica. Lo que hicimos fue traducir la evidencia científica en decisiones clínicas concretas: a quién hay que evaluar, cuándo iniciar tratamiento y qué intervenciones ayudan a prevenir fracturas”, explica el médico Velásquez.
La osteoporosis se caracteriza por baja densidad mineral ósea y deterioro de la microarquitectura del hueso, lo que incrementa la fragilidad. En 2015, el costo directo de una fractura de cadera en Colombia fue de 4.428 dólares y de una vertebral quirúrgica alcanzó los 5.855 dólares. Pero el costo más alto no es económico, por ejemplo, más del 30% de quienes sobreviven a una fractura de cadera necesitan asistencia permanente durante un año. “Ahí es cuando la familia entiende que no era ‘solo la edad’”, explica el médico Castro. “Estamos hablando de personas que pierden su autonomía, algo que se pudo haberse prevenido”.
El geriatra advierte que el problema se agravará con el envejecimiento poblacional. Para 2050, el 25,9 % de la población colombiana tendrá más de 60 años. Más adultos mayores, en un sistema que aún diagnostica tarde y trata poco la enfermedad, lo que se traduce en más fracturas si no se interviene a tiempo.
Pero la guía no habla únicamente de medicamentos. También habla de movimiento. El médico Javier Velásquez asegura que el hueso no puede entenderse aislado del resto del cuerpo. “El músculo es un órgano endocrino”, explica. “Produce hormonas que impactan directamente al hueso”.
La masa ósea —dice— se construye temprano. El pico se alcanza alrededor de los 30 años y lo que ocurra antes es determinante. “Si a los ocho años un niño no está jugando, corriendo, montando bicicleta o nadando, está perdiendo su pico de masa ósea”. Y advierte que apenas el 17 % de los jóvenes en el mundo cumple con los niveles mínimos de actividad física.
Para él, la prevención no empieza en la vejez, sino en la infancia. Y tampoco termina cuando aparece la enfermedad. La guía incluye intervenciones no farmacológicas como ejercicio, nutrición adecuada y suplementación cuando sea necesaria, y recomienda programas multicomponente —fuerza, equilibrio y ejercicio aeróbico— especialmente en pacientes con osteoporosis.
“No basta con caminar”, insiste. “El ejercicio de fuerza es fundamental y debe ser formulado por un profesional. Así como envían tratamiento para la hipertensión, deberían mandar a cita con el deportólogo”. La osteoporosis no siempre avisa antes de aparecer. Por eso, los especialistas insisten en que las personas mayores de 50 años o con factores de riesgo consulten con su médico para una evaluación integral. Detectar la enfermedad antes de la primera fractura no solo evita cirugías o hospitalizaciones: también puede marcar la diferencia entre conservar la autonomía o perderla.
Título del documento:
Guía de Práctica Clínica multidisciplinaria para la osteoporosis en Colombia: recomendaciones basadas en la evidencia y adaptadas al contexto nacional.
Investigadores:
Geraldine Altamar-Canales, Daniel G. Fernández-Ávila, Miguel Ángel González-Reyes, Francisco Bernardo Linares-Restrepo, Adriana Medina-Orjuela, Francisco Óscar Fernando Rosero-Olarte, Javier Armando Velásquez-Mendoza, Ximena Castro-Flórez, Edgar Eduardo Castro-Osorio, Monique Chalem, Carlos Augusto Pérez-Niño, Ariana Margarita Sierra-Osorio, Régulo Andrés Vidal-Barragán, Susan Martínez y Linda Ibatán.
Entidades participantes:
Universidad del Valle, Pontificia Universidad Javeriana, Universidad Nacional de Colombia, SES Hospital Universitario de Caldas, Universidad de Manizales, Hospital Universitario San Ignacio, Fundación Santa Fe de Bogotá, Hospital San José, Hospital Susana López de Valencia, Instituto de Osteoporosis de los Llanos, EpiThink Health Consulting S.A.S., entre otras instituciones clínicas y académicas del país.
Período de desarrollo:
Aproximadamente año y medio de trabajo para revisión de evidencia científica y construcción del consenso clínico.
Financiación:
Asociación Colombiana de Osteoporosis y Metabolismo Mineral (ACOMM). La industria farmacéutica apoyó su difusión sin intervenir en los contenidos.
Revista de comunicación científica de la Universidad de Manizales adscrita a la Dirección de Investigación y Posgrados.
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