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Hagamos las paces

Hagamos las paces

Por: Fanny Lucía Pedraza Valencia

"A mí me gustan los animales; en mi casa hay un gato y se llama Michín… los animales se cuidan cargándolos, abrazándolos, dándoles comidita, agüita, leche y colada”.

E Esto lo cuenta, en Santa Marta, una niña víctima del conflicto armado, quien a través de un proceso de narrativas colectivas identifica, sin saberlo, cuál es su aporte como agente transformadora de paz. Y es que, sin pensarlo, nuestra sociedad y cultura nos motiva a cumplir un rol protector con los niños y niñas menores de 6 años (primera infancia), lo que termina silenciando su presencia como actores políticos y desconociendo sus potencialidades para la resolución de conflictos. Cuidar el medio ambiente, preocuparse por los animales, ayudar en los deberes del hogar, demostrar afecto en lugar de rabia son actitudes, entre otras, que evidencian esa ‘voz política’ de los niños y las niñas. Para entender este rol y cómo potenciarlo se desarroló la investigación Narrativas colectivas de paz y conflicto armado desde las voces de los niños y las niñas de la primera infancia, sus familias y agentes relacionales en el marco el posconflicto/posacuerdo, realizada por investigadoras de la Universidad de Manizales en alianza con el Centro de estudios Avanzados en Niñez y Juventud – Cinde.

Primera infancia y conflicto

Según el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar –ICBF-, los primeros años de vida (incluyendo la gestación) son básicos para el desarrollo del ser humano en todos sus aspectos: biológico, psicológico, cultural y social. “Con esta investigación fue posible hacer un reconocimiento de los niños y las niñas desde sus primeros años de vida como sujetos políticos capaces de instaurar, a partir de su memoria o sus recuerdos, otras realidades en el ámbito familiar y educativo, con correlato en la esfera pública”, afirma Sara Victoria Alvarado Salgado, doctora en Educación e investigadora principal. Para elo fue importante enfocar el proceso a partir de la no re-victimización de los niños, las niñas y las familias; “esto fue primordial para identificar la transformación positiva que podían darle a un evento tan negativo y la incidencia que tenían en procesos de transformación social, individual y colectiva”, explica Lina Marcela Cardona Salazar, magíster en Educación Y Desarrollo Humano y coinvestigadora.

“Con mi hijo no se puede porque para él como que todo es un juego… entonces cuando yo le digo: la verbena, él empieza a decir: mamita está brava, tengo que hacerle caso a mi mamita… ya, listo mamita, ya le voy a hacer caso… para él todo es una recocha…' (madre, caso Manizales)”.

Observamos que, frente a situaciones que podrían ser potencialmente detonantes de interacciones y violencia intrafamiliar, emergen el chiste y la diversión de los infantes como posicionamiento que conduce a la reflexión de sus familias y desde el cual se desarma la posible respuesta violenta de sus padres; eso dice un aparte del artículo Subjetividades políticas de la primera infancia en contextos armado: narrativas colectivas de agencia, publicado por grupo investigador en la revista Psicoperspectivas.

Propuesta pedagógica para la política pública

El proceso investigativo duró tres años y se realizó en Manizales, Bogotá, Villa Rica (Cauca), Santa Marta y Medellín. Trabajaron con 60 niños y niñas de primera infancia, 73 familias y 55 agentes educativos. Para su realización el grupo empleó la metodología ‘acción-transformación’ implementado en el Programa Convidarte para la Paz, con la cual fue posible acercarse de manera discreta a los participantes. “Diseñamos talleres a partir del arte, la lúdica, la literatura, el juego que aplicamos con los niños, las niñas y las familias; con los actores educativos hicimos grupos focales de narrativas colectivas que terminaron en conversatorios”, menciona la coinvestigadora María Alejandra Fajardo Mayo, magíster en Desarrollo Educativo Y Social. En total fueron siete los talleres: socialización del proyecto, cartografía y memorias, actores y relaciones, derechos de las víctimas, externalización de las violencias, emergencias y potencias de construcción, y utopías: posibilidades y sueños. 

¿Por qué construir paz desde las realidades colectivas?

Esta investigación tenía como meta no solo identificar la forma como los niños se ven afectados por la violencia y hechos como el desplazamiento, sino su rol y consolidación como pieza clave para pasar de la victimización a la transformación. è Las prácticas conversacionales y las narrativas colectivas, a partir de las cuales se reconoce la experiencia de la otra persona y empiezan a verse no como víctimas sino como constructores de paz. è Agarraditos de las manos con reconocimiento de la singularidad, haciendo alusión a aquellas actividades que se tejen en lo comunitario, por ejemplo, compartir una comida. è El reconocimiento del otro y de è El juego con otros como posibilitador de la reconstrucción y el cuidado, donde se evidencia el potencial que el juego brinda para generar acciones como el cuidado a los demás. ¿Por qué construir paz desde las realidades colectivas? Algunas propuestas de transformación basadas en las prácticas solidarias son:

Agarraditos de las manos con reconocimiento de la singularidad, haciendo alusión a aquellas actividades que se tejen en lo comunitario, por ejemplo, compartir una comida.

El juego con otros como posibilitador de la reconstrucción y el cuidado, donde se evidencia el potencial que el juego brinda para generar acciones como el cuidado a los demás.

Las prácticas conversacionales y las narrativas colectivas, a partir de las cuales se reconoce la experiencia de la otra persona y empiezan a verse no como víctimas sino como constructores de paz.

El reconocimiento del otro y de lo otro desde su multiplicidad; allí encontraron “todas esas prácticas en las que el otro no tiene que ser como yo, y yo valoro esa diferencia”, comenta María Camila Ospina Alvarado, doctora en ciencias sociales, niñez y juventud y en estudios de medios y comunicación e investigadora principal.

Otro de los impactos –agrega Ospina Alvarado- tanto en las familias como en los agentes educativos fue utilizar un nuevo par de lentes para leer el rol de los niños en la sociedad. “Entendieron que tienen un potencial grande, que pueden enseñar en términos de construcción de paz”, concluyó.

Taller Utopías con familias, niños y niñas en Santa Marta

Convidarte para la Paz recibió un reconocimiento como Mejor práctica de atención, cuidado y promoción del desarrollo integral a la primera infancia, por el ICBF y la Corporación Juego y Niñez en julio de 2018, por esta investigación. En el proceso de postulación se presentaron 434 experiencias, de las cuales fueron seleccionadas las 25 mejores prácticas de atención, cuidado y de promoción del desarrollo integral a la primera infancia en los 32 departamentos del país.

“…investigar, comprender y transformar esos contextos, esos territorios y esos actores, pero desde las narrativas generativas y colectivas”: María Camila Ospina Alvarado, investigadora principal

Título de investigación:

Narrativas colectivas de paz y conflicto armado desde las voces de los niños y las niñas de la primera infancia, sus familias y agentes relacionales en el marco el posconflicto/posacuerdo.

Investigadoras principales:

María Camila Ospina Alvarado y Sara Victoria Alvarado Salgado

Coinvestigadores:

Julián Loaiza, Adriana Arroyo, María Alejandra Fajardo, Lina Marcela Cardona, Laura Alvarado, Daniela León, Estefanía Aristizábal, Yolanda Pino y Valentina González.

Luisa Valencia (asistente de investigación)

Periodo de la investigación:

Entre el 2016 y 2019

Financiación:

Universidad de Manizales y Cinde.

Grupo de investigación:

Perspectivas Políticas, Éticas y Morales de la Niñez y la Juventud