L a charca de Guarinocito y el río La Miel hacen parte de un extenso territorio cargado de vida que ha sido labrada por las manos de sus habitantes, que por años han hecho parte de este territorio de grandes paisajes, de múltiples especies y de los incesantes anhelos por conservar la estrecha y promover la sana relación hombre-naturaleza.
Hoy sus rostros cuentan mil historias. Cada habitante hace parte de una cartografía visual que narra la cotidianidad de los pescadores, sus familias y sus hogares, que abren las puertas de su casa natural día a día a miles de turistas para que reconozcan la grandeza cultural y ambiental del territorio. La mirada cuidadosa y el respeto por el otro determinan la gran labor por la conservación de la fauna que cuida bosques y ríos, la flora que pinta y embellece los paisajes, porque sobre todo ellos son cimiento del ecosistema natural.
Los rostros de mujeres, hombres y niños son voz de una vida de entretejido cultural, identidad y conocimiento ancestral de la tierra, del proveer alimento para las grandes urbes que se nutren de sus labores. Estas fotografías son un reconocimiento a aquellos que siente y viven la naturaleza desde sus raíces.
Revista de comunicación científica de la Universidad de Manizales adscrita a la Dirección de Investigación y Posgrados.
© 2024 Universidad de Manizales Todos los derechos reservados
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