Tres cultivos que sacan de la pobreza a millones 

Fotografías cortesía de UNISARC Corporación Universitaria Santa Rosa de Cabal

Por: Carlos Andrés Urrego

“En mi tierra yo me siento como un rey

Un rey pobre, pero al fin y al cabo rey”.

El rey pobre, Jorge Velosa

Alberto es campesino, trabaja en Filadelfia, Caldas. Tiene una pequeña finca en donde cultiva café y plátano. Ya pasó los 55 años y está preocupado, ninguno de sus hijos quiere seguir viviendo en el campo, la ciudad los llama. La pobreza y la falta de oportunidades son, muchas veces, las razones por las que los jóvenes toman esta decisión.  

La brecha del Índice de Pobreza Multidimensional (una medida que evalúa varias dimensiones como acceso a la salud, educación, calidad de vida) ha disminuido entre el campo y la zona urbana, pero sigue siendo alta. Mientras que en la ruralidad es aproximadamente del 25 %, en las ciudades se acerca al 8 %, lo que quiere decir que, a mayor número, mayores insatisfacciones y más personas insatisfechas. Claro, esto cambia en cada departamento de Colombia, pero es una muestra de las profundas diferencias que se dan.  

Colombia cuenta con un poco más de cinco millones de hectáreas que se usan para agricultura y ese renglón económico aporta alrededor del 6 % del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. Un grupo de investigadores del Doctorado en Desarrollo Sostenible de la Universidad de Manizales se preguntó ¿cuál es el impacto de la producción de café, plátano y maíz en este índice de pobreza que afecta a millones como Alberto? 

Jaime Andrés Betancourt Vázquez es zootecnista, estudiante de este doctorado y decano de la Facultad de Ciencias Pecuarias de la Corporación Universitaria de Santa Rosa de Cabal (Unisarc) y publicó recientemente un artículo con su equipo de trabajo como parte de su tesis de grado. Dicho estudio afirma que “se ha demostrado que un aumento del 1% en la producción agrícola está directamente relacionado con una reducción de la pobreza y una mejora de la seguridad alimentaria entre el 5,4% y el 0,22%”.  

Lo que hicieron fue encontrar la correlación entre el índice de Pobreza Multidimensional, el cambio climático, la agricultura, los rendimientos productivos, la seguridad alimentaria en cultivos como el maíz, el trigo, el frijol y el arroz. 

“El análisis pretende poner a prueba la hipótesis de que mayores rendimientos agrícolas corresponden a niveles más bajos de pobreza rural multidimensional”, reza el artículo. 

Producir un kilo de maíz cuesta unos 580 pesos y el precio promedio de venta al consumidor 1500 pesos. Sin embargo, existe una diferencia entre el precio pagado al productor y el precio de venta al consumidor, debido principalmente a la intermediación del producto.  

Los cultivos que sacan de la pobreza

Fotografías cortesía de UNISARC Corporación Universitaria Santa Rosa de Cabal

El análisis publicado se centra en cultivos de plátano, café y maíz. Betancourt Vázquez explica que lo que hicieron fue unir los datos de diferentes bases de datos públicas y científicas para entender la correlación “de productividad y del Índice de Pobreza Multidimensional (…) Asia, África han demostrado que, con un aumento de la productividad en uno por ciento, se reduce la pobreza significativa y la pobreza multidimensional, pero además se garantiza la seguridad alimentaria y eso sí que viene de la mano con el desarrollo sostenible”, explica. 

La tutora del trabajo de grado y coautora del artículo, Gloria Yaneth Flórez Yepes, doctora en desarrollo sostenible de la Universidad de Manizales (donde es docente), comenta que uno de los logros de la investigación fue generar una base de datos propia con la que se pueden realizar modelaciones y llevar a cabo “esa correlación entre producción agropecuaria para café, plátano y maíz, entendida por producción por toneladas, por rendimiento productivo y por área sembrada para los cultivos al dimensionados versus Índice de Pobreza Multidimensional”. 

En el análisis cafetero se encontró que los departamentos con mayor participación en superficie cosechada fueron Antioquia y Huila. En el caso del cultivo de plátano, Antioquia y Meta lideran la producción, mientras que Meta y Tolima están en los primeros puestos para el maíz.  

El café genera alrededor de 2,5 millones de empleos directos e indirectos y casi 550.000 familias dependen directamente del cultivo, aunque la mayoría se produce en pequeñas fincas. En la revisión se encontró que, a mayor rendimiento productivo, menor IPM. Países en Asia y África han sacado a millones de personas de la pobreza con café, incluso Brasil o Indonesia son ejemplos en los que, al invertir en la productividad cafetera, se da mayor acceso a la educación, a la alimentación y hay mayores posibilidades para comprar un computador o un televisor.  

Jaime explica que con el café encontraron que el ÍPM está por debajo del 50% (es decir que menos de la mitad de las personas tienen problemas para acceder a servicios de salud, educación y demás), lo que lo hace un cultivo interesante para mejorar las condiciones sociales y económicas de miles, pero podría ser mejor. En Indonesia se desarrolló el programa República del Café, con el que lograron disminuir este índice hasta el 20%.  

“Cuando entramos a revisar ese programa, lo que hicieron fue empoderar a la comunidad para la producción de café y generar el empleo dentro de esa misma comunidad y eso fue lo que los saca de la pobreza”, explica el investigador. 

Uno de los temas que les preocupa a ambos autores es la transformación rural. La urbanización del campo, comenta Flórez Yepes, es un reto que ha crecido luego de la pandemia. Además, las inversiones en el campo (que sacan de la pobreza a miles) cargan a sus espaldas un impacto ambiental el cual no está medido ni se tienen las políticas para reducir los posibles daños 

Plátano y maíz, dos grandes posibilidades

Cultivo de maíz
Cultivo de plátano

Los otros dos cultivos, según el artículo, tienen mejores impactos en la reducción del índice. La producción de plátano en América Latina es del 26% del total mundial y en Colombia se cultiva en el 71% de los municipios, lo que beneficia a un poco más de 220.000 familias.  

“El plátano empieza a mostrar unos índices entre 20% en algunos municipios, lo que lo convierte en una muy buena opción para esa reducción de pobreza”, según Betancourt esas diferencias se dan dependiendo del nivel de tecnificación de la producción. 

El artículo presenta el ejemplo de Chitwan en Nepal, en donde casi el 93% de la población viven del cultivo del plátano, “lo que convierte a esta fruta en el principal medio para mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la zona”, reza el documento. El plátano genera una ganancia que oscila entre el 10 al 15%, además sus residuos también tienen valor lo que lo convierte en un cultivo importante para los agricultores.  

Y, finalmente, el maíz, un cultivo que, según la investigación tiene un efecto benéfico en las poblaciones que lo aprovechan, al contar con un IPM entre el 20 al 30% en las zonas que se cultivan. “El cultivo tecnificado de maíz representa una alternativa eficiente para reducir los índices de pobreza. Esto se explica porque se caracteriza por la producción de monocultivos, la alta fertilidad, el uso de maquinaria y la asistencia técnica, lo que permite mayores rendimientos productivos y económicos”.  

El maíz, en América Latina, es un cultivo fundamentalmente familiar, en donde el uso de tecnología es bajo, por lo que la rentabilidad también lo es. En Colombia se identificaron dos sistemas: el tecnificado y el tradicional, el primero representa el 57% de la superficie total de maíz y en el segundo se cultivan menos de cinco hectáreas y la productividad es baja.  

“Indudablemente la economía campesina es fundamental a través del plátano, a través del café, a través de otros productos y otros insumos pecuarios, producciones pecuarias que se puedan incrementar allí y que permita esa reducción de la pobreza nacional”, asegura Flórez Yepes. Ahora el equipo de investigación espera hacer este mismo de análisis con otros cultivos, la ganadería y el mundo pecuario.  

Para leer más: 

Artículo publicado en la revista Earh, con el nombre: Agricultural Productivity and Multidimensional Poverty Reduction in Colombia: An Analysis of Coffee, Plantain, and Corn Crops. 

Título de investigación: Agricultural Productivity and Multidimensional Poverty Reduction in Colombia: An Analysis of Coffee, Plantain, and Corn Crops.

Investigadores principales: Jaime Andrés Betancourt, Gloria Yaneth Florez-Yepes  y Yeison Alberto Garcés-Gómez.

Financiación: Unisarc

Período de la investigación: 2023 – actual

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