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El verde de Manizales bajo la lupa: las dudas del medio ambiente. Parte 2 

El verde de Manizales bajo la lupa: las dudas del medio ambiente. Parte 2 

“Parece que ni ellos saben qué es lo que talan".

Texto por Leidy Ceballos

S entencia la arquitecta paisajista Valentina Hidalgo sobre la Alcaldía de Manizales y los dos cedros del Bulevar de San Jorge. Según la Corporación Cívica de Caldas medían unos 20 metros de altura y tenían troncos de cerca de 1,7 metros de grosor. La obra se los llevó por completo. A la pregunta de qué especie eran, la propia Alcaldía ha dado respuestas distintas. 

El marcador en el primer reportaje fue: Mascotas 3, biodiversidad 0 tras recorrer el Parque de La Enea y el bulevar de Chipre. Quedan tres obras por revisar: el Bulevar de San Jorge, el Parque Metropolitano Arrayanes y el mejoramiento de accesos a los barrios La Francia y Los Alcázares.  

En las tres vuelve la misma pregunta: qué había antes de construir, quién lo averiguó y qué quedó. 

El marcador sigue abierto.

Bulevar de San Jorge: ni rosado ni negro, un cedro en blanco

Las confusiones con el inventario natural de Manizales no solo pasan por la fauna olvidada, sino también por la flora. La exsecretaria de Medio Ambiente, Jessica Quiroz, contó que el árbol talado era un cedro rosado, compensado con cedros negros en Los Alcázares. Corpocaldas, con dictamen técnico propio, encontró algo distinto: los ejemplares talados correspondían en realidad a Cedrela montana —cedro de montaña— y no a Cedrela odorata. 

Para Hidalgo, los dos cedros pertenecían a una especie con veda, que no podían talarse “así como así”, ni siquiera por una obra pública. El registro de la Corporación Cívica de Caldas sostiene que el cedro rosado está catalogado como En Peligro (EN) en Colombia y que el cedro de montaña también es un recurso natural protegido. Corpocaldas no comparte esa lectura. En su respuesta oficial precisó que, “para la fecha de la evaluación realizada por esta Corporación, la especie identificada no se encontraba incluida dentro de las categorías de veda o de restricciones específicas que limitaran su aprovechamiento”. 

La confusión, lejos de aclararse, se profundizó. Yeison Atehortúa, funcionario de la Secretaría de Medio Ambiente de Manizales, asegura que ocurrió al revés: que la primera valoración, hecha por el contratista, identificó un cedro negro, y que fue después, con acompañamiento de Corpocaldas, cuando se corrigió a rosado. Es exactamente la versión contraria a la que consta, dos veces, por escrito, en las respuestas oficiales de esa misma Corporación. Confrontado con esa contradicción, Atehortúa insistió en que existen “comunicaciones” internas que lo aclaran, sin poder explicar por qué el documento oficial dice lo opuesto. 

La respuesta oficial de su propia Secretaría llegó por escrito el 24 de septiembre de 2026. En un oficio firmado por Carlos Arturo Aristizábal Blanco, profesional de la Unidad de Gestión Ambiental, la Secretaría de Medio Ambiente confirmó que “efectivamente las especies correspondían a Cedrela montana“, la versión de Corpocaldas. El mismo documento, sin embargo, registra que la reposición en el Ecoparque Los Alcázares se hizo con 20 cedros Cedrela odorata. 

La diferencia no es solo de nombres. El Libro Rojo de Plantas de Colombia clasificó a Cedrela montana como Casi Amenazada (NT), mientras Cedrela odorata fue clasificada como En Peligro (EN). La Resolución 0126 de 2024 del Ministerio de Ambiente, que reúne las especies oficialmente amenazadas en Colombia, incluye a Cedrela odorata como En Peligro, pero no a Cedrela montana. 

La distinción también es importante frente a la discusión sobre la tala. Que una especie tenga una determinada categoría de conservación no significa, por sí solo, que esté sometida a una veda que prohíba su aprovechamiento. Por eso, identificar si los árboles del Bulevar de San Jorge eran Cedrela montana o Cedrela odorata no era únicamente una diferencia en el nombre: implicaba hablar de especies con condiciones de conservación distintas. 

Bulevar de San Jorge, en Manizales, después de las obras de renovación urbana. Durante la intervención fueron talados 14 árboles, según la Secretaría de Infraestructura. Foto Alejandro Jiménez.
Bulevar de San Jorge, en Manizales, después de las obras de renovación urbana. Durante la intervención fueron talados 14 árboles, según la Secretaría de Infraestructura. Foto Alejandro Jiménez.

La importancia del árbol tampoco termina en su tronco. Registros de la Universidad Nacional describen que las flores de Cedrela montana son visitadas por insectos y colibríes y que sus semillas aladas pueden ser transportadas por el viento a más de 100 metros del árbol que las produce. Es decir, se trata de un organismo que participa de relaciones con otras especies y de procesos de reproducción y dispersión dentro del ecosistema.  

En otras palabras, establecer si los árboles eran Cedrela montana o Cedrela odorata no era una discusión menor sobre cómo llamar a un cedro. Era determinar qué especie había en el lugar, cuál era su estado de conservación y qué se estaba reemplazando después de la tala.

La ciudad compensó una tala sin que la propia Alcaldía tuviera certeza, al menos inicialmente, sobre qué árbol había perdido. La pregunta vuelve a aparecer: ¿qué había exactamente antes de la tala? Mascotas 4, biodiversidad 0. 

La obra llegó también a la Procuraduría. Según un oficio del 2 de septiembre de 2026, la Procuraduría 5 Judicial II para Asuntos Ambientales y Agrarios de Manizales tiene en trámite, desde el 22 de diciembre de 2025, un expediente de intervención administrativa ambiental sobre el Bulevar de San Jorge (E-2025-671679). En él le pidió a Corpocaldas adelantar actuaciones sancionatorias, y la autoridad ambiental abrió una indagación preliminar. 

Esa tala se hizo, además, sobre un contrato que también cambió de valor en el camino. Según el seguimiento contractual de esa misma organización cívica, la obra del Bulevar de San Jorge arrancó el 18 de junio de 2025 con un valor inicial de $3.231.776.400. El contrato recibió una adición de $900 millones, equivalente al 27,9 % del valor inicial, y su ejecución se extendió hasta el 15 de diciembre de 2025.  

Para la exsecretaria Quiroz, la razón de la tala no fue ecológica. “Lo que nosotros hicimos específicamente en la obra de San Jorge fue por todos los temas de riesgo asociados al cableado eléctrico”, explicó. Entre ellos había tulipanes africanos, una especie que, además de invasora, afecta “precisamente a la biodiversidad que nosotros tenemos en Manizales”.  

Sobre esa especie, la arquitecta paisajista Valentina Hidalgo explica que los tulipanes africanos pertenecen a la familia de las bignoniáceas y que sus flores pueden afectar a insectos que llegan hasta ellas. Sin embargo, hace una precisión: que una especie haya sido introducida no significa necesariamente que sea invasora. “No todas las especies introducidas o exóticas tienen que ser malas, no, eso también es como un mito”. 

El biólogo Sebastián Bustamante coincide con esa distinción: “No todas las especies exóticas son invasoras, y eso hay que tenerlo muy claro”. Incluso cuando se decide retirar una especie, importa la manera y el momento en que se hace. Un árbol que lleva años en un lugar puede haber establecido relaciones con otras formas de vida. Esa red de relaciones es también la que, según la ornitóloga Valentina Marín, debería considerarse desde la planeación de las obras. Parte del problema está en la ausencia de una mirada especializada sobre la fauna y su relación con la vegetación. Su conclusión: “No había un profesional del tema ambiental”. 

El menú del mono nocturno

Los Aotus lemurinus, conocidos como monos nocturnos o mertejas, son los únicos primates activos durante la noche en el Eje Cafetero
Los Aotus lemurinus, conocidos como monos nocturnos o mertejas, son los únicos primates activos durante la noche en el Eje Cafetero. Foto por Alejandro Jiménez.

Uno de esos nombres resulta especialmente relevante. Una investigación publicada en 2021 estudió dos grupos del mono nocturno andino (Aotus lemurinus) en fragmentos de bosque periurbano de Manizales. Los investigadores encontraron que estos primates, que utilizaron áreas de apenas menos de dos hectáreas, eran principalmente frugívoros y consumían al menos 26 especies de plantas. Entre las de mayor consumo estaba, precisamente, Cecropia angustifolia. 

Sobre quién más usaba ese terreno, la respuesta institucional es mucho más corta. Los animales que “se observaron”, dice Quiroz, “eran perros y gatos callejeros”.  Sebastián Bustamante tiene otro registro: “En Arrayanes también hay un bosquecito al lado de la cancha donde hay monos nocturnos”. Una especie cuya situación de conservación acaba de ser reevaluada en Colombia. La categorización nacional de mamíferos publicada en noviembre de 2025 lo ubica como Vulnerable (VU) y estima una reducción poblacional del 30 % en un periodo de 24 años, equivalente a tres generaciones. Entre sus principales amenazas están la pérdida de hábitat por deforestación, la expansión de la frontera agrícola y la mortalidad por líneas eléctricas, esta última señalada como especialmente importante en el Eje Cafetero. 

La propia Universidad de Caldas ha reportado registros del mono nocturno en zonas boscosas como Monteleón, San Isidro y Campohermoso, además del trabajo de monitoreo realizado en el Ecoparque Los Yarumos, eso sumado a las dos familias registradas en el relicto boscoso de la Universidad de Manizales. 

Los investigadores advierten que comprender cómo estos animales responden a la fragmentación es fundamental para determinar su capacidad de persistir en los bosques periurbanos de los Andes. 

En Manizales, donde no hay pasos de fauna construidos, esa amenaza tiene antecedentes: una investigación sobre electrocuciones de Aotus lemurinus documentó casos en el barrio Nogales, en 2016, y en la vereda El Chuzo, en 2017, y concluyó que estas redes representan un riesgo para poblaciones de la especie que habitan cerca de ellas. 

Para Bustamante, la pregunta tiene que hacerse antes de la obra: hay que mirar “las líneas base de esos bosques donde van a intervenir”, si hay mamíferos, ardillas o perezosos.

Un bosque prometido

La obra llegó también a la Procuraduría. Según un oficio del 2 de septiembre de 2026, la Procuraduría 5 Judicial II para Asuntos Ambientales y Agrarios de Manizales tiene en trámite, desde el 22 de diciembre de 2025, un expediente de intervención administrativa ambiental sobre el Bulevar de San Jorge (E-2025-671679). En él le pidió a Corpocaldas adelantar actuaciones sancionatorias, y la autoridad ambiental abrió una indagación preliminar. 

Esa tala se hizo, además, sobre un contrato que también cambió de valor en el camino. Según el seguimiento contractual de esa misma organización cívica, la obra del Bulevar de San Jorge arrancó el 18 de junio de 2025 con un valor inicial de $3.231.776.400. El contrato recibió una adición de $900 millones, equivalente al 27,9 % del valor inicial, y su ejecución se extendió hasta el 15 de diciembre de 2025.  

Para la exsecretaria Quiroz, la razón de la tala no fue ecológica. “Lo que nosotros hicimos específicamente en la obra de San Jorge fue por todos los temas de riesgo asociados al cableado eléctrico”, explicó. Entre ellos había tulipanes africanos, una especie que, además de invasora, afecta “precisamente a la biodiversidad que nosotros tenemos en Manizales”.  

Sobre esa especie, la arquitecta paisajista Valentina Hidalgo explica que los tulipanes africanos pertenecen a la familia de las bignoniáceas y que sus flores pueden afectar a insectos que llegan hasta ellas. Sin embargo, hace una precisión: que una especie haya sido introducida no significa necesariamente que sea invasora. “No todas las especies introducidas o exóticas tienen que ser malas, no, eso también es como un mito”. 

El biólogo Sebastián Bustamante coincide con esa distinción: “No todas las especies exóticas son invasoras, y eso hay que tenerlo muy claro”. Incluso cuando se decide retirar una especie, importa la manera y el momento en que se hace. Un árbol que lleva años en un lugar puede haber establecido relaciones con otras formas de vida. Esa red de relaciones es también la que, según la ornitóloga Valentina Marín, debería considerarse desde la planeación de las obras. Parte del problema está en la ausencia de una mirada especializada sobre la fauna y su relación con la vegetación. Su conclusión: “No había un profesional del tema ambiental”. 

La Alcaldía promete para Arrayanes más verde del que dice que había. Quiroz habla de sembrar “más de 300 plántulas de ornato” y “más de 100 árboles” en una zona que imagina como “una especie de pequeño bosque”. Cardona agrega que el parque será también un lugar para desarrollar acciones de compensación de otras obras de la ciudad. Por ahora, sin embargo, Arrayanes no tiene compensación registrada por esa tala, así lo afirmarn las secretarías de Infraestructura y de Medio Ambiente. 

A finales de septiembre, más de dos meses después del plazo anunciado en julio, el parque seguía sin entregarse. 

La Francia–Los Alcázares: un corredor en la mitad del camino

Cada año, cuando en el norte llega el invierno, muchas aves migran hacia el trópico. Según la ornitóloga Valentina Marín, al entrar a Colombia bajan como jugando escalera: algunas llegan directo a Los Alcázares y otras recorren la ciudad de un bosque a otro buscando alimento. Ella imagina la llegada de una de esas aves a una parada que ya no existe: “Es que yo acá dejé un bosque. ¿Dónde está el bosque?”.  

Para entender lo que está en juego entre La Francia y Los Alcázares hay que mirar primero hacia arriba, a la ladera de Chipre. Por allí desciende un corredor de conectividad ecológica: una franja de vegetación que permite que aves, mamíferos, insectos y otras especies encuentren alimento, refugio y, sobre todo, puedan desplazarse entre distintos fragmentos de bosque sin quedar aislados. Ese corredor continúa hacia la zona que hoy atraviesa la nueva obra. 

Por eso, cuando se interviene uno de estos puntos, no importa únicamente cuántos árboles se conservan o se talan. También importa si permanece la conexión entre ellos. 

En respuesta a un derecho de petición, la Secretaría de Planeación señaló que el POT no dispone la realización de estudios de evaluación de conectividad ecológica y que no conoce un marco normativo que los ordene. Se le había preguntado en cuáles de las cinco obras se hizo esa evaluación antes de aprobar el diseño, pero el oficio no identifica casos ni entrega evaluaciones.  

En esa ladera, la Alcaldía ya hizo su obra más grande de este periodo. El Bulevar de Chipre costó cerca de $18.047 millones, incluida la interventoría, se entregó el 21 de mayo de 2026 —cinco meses después de lo previsto— y se hizo conocido por su puente de piso de vidrio, de 56 metros de longitud. En el camino, según la Secretaría de Medio Ambiente, intervino 56 árboles, aunque la cifra que circuló públicamente fue de 36. La Alcaldía repuso 336 árboles de niguito (Miconia theizans) y trasladó más de 20 plantas epífitas —orquídeas y bromelias— al Ecoparque Los Alcázares. 

¿Basta esa proporción para compensar lo que se perdió? El biólogo Sebastián Bustamante es escéptico: dice que estos procesos de compensación son “bastante desiguales, bastante arbitrarios”, y que los servicios que ofrece un árbol joven no son los mismos que los de uno adulto. La arquitecta paisajista Valentina Hidalgo coincide: “Los servicios ecosistémicos que presta un árbol de 30, 40 o 50 años son muy distintos a los de un arbolito bebé”, y ese árbol nuevo tardará “muchas décadas” en prestar lo mismo que el que reemplaza.

Parque Metropolitano Arrayanes. Mientras la exsecretaria de Medio Ambiente Jessica Quirós señaló que en el área intervenida predominaba la maleza, el biólogo Sebastián Bustamante advirtió sobre la presencia de mono nocturno (Aotus lemurinus) en el fragmento boscoso contiguo. Foto por Alejandro Jiménez.
Parque Metropolitano Arrayanes. Mientras la exsecretaria de Medio Ambiente Jessica Quirós señaló que en el área intervenida predominaba la maleza, el biólogo Sebastián Bustamante advirtió sobre la presencia de mono nocturno (Aotus lemurinus) en el fragmento boscoso contiguo. Foto por Alejandro Jiménez.

Manizales y sus islas

Bustamante confirma que los monos también están en esa ladera. Allí organizaciones ambientalistas reportaron búhos orejudos y aves endémicas del género Atlapetes. Entre ellas, la que más preocupa es Atlapetes flaviceps, el gorrión montés de anteojos, endémico de Colombia y clasificado como Vulnerable según el Libro Rojo de Aves de Colombia. Habita en vegetación secundaria y bordes de bosque, justo lo que se pierde cuando un bosque continuo se fragmenta en pedazos aislados. Aun así, Corpocaldas confirmó, en respuesta a un derecho de petición, que no exigió ni evaluó ningún estudio de fauna silvestre para la obra. 

La ornitóloga Valentina Marín no necesitó ningún estudio para saber que ahí había fauna: durante la obra se encontró un nido con huevos. Sobre el mirador, tiene una imagen que resume el problema mejor que cualquier informe: “Ellas no saben que es un vidrio. Ellas siguen derecho, y como ven atrás el reflejo… ven el bosque, entonces creen que es infinito”. Nunca se evaluó el riesgo de colisión antes de construirlo. 

Corpocaldas tampoco hizo seguimiento para comprobar qué fue de esos animales. Tras una visita en octubre de 2025, consideró “urgente y necesario que la Alcaldía de Manizales realizara una evaluación integral de la vegetación existente en la ciudad” y pidió “fortalecer la incorporación del componente biótico en los procesos de planeación y ejecución de proyectos de desarrollo urbano”. Hoy, la obra de Chipre es objeto de una indagación preliminar (expediente No. 20-2026-001) bajo el procedimiento sancionatorio ambiental de la Ley 1333 de 2009, modificada por la Ley 2387 de 2024.

La renovación del Bulevar de San Jorge incluyó 88 nuevas plantas en el corredor. A estas se sumaron 20 cedros sembrados en enero de 2026 en el Ecoparque Los Alcázares Arenillo como parte de la reposición arbórea asociada a la obra, según la Secretaría de Medio Ambiente. Foto por Alejandro Jiménez.
La renovación del Bulevar de San Jorge incluyó 88 nuevas plantas en el corredor. A estas se sumaron 20 cedros sembrados en enero de 2026 en el Ecoparque Los Alcázares Arenillo como parte de la reposición arbórea asociada a la obra, según la Secretaría de Medio Ambiente. Foto por Alejandro Jiménez.

En octubre de 2022, un búho orejudo apareció en pleno Parque Caldas, en el centro de la ciudad. Algunas personas le lanzaron piedras. Corpocaldas terminó rescatándolo y liberándolo en el Ecoparque Los Alcázares. 

Ese mismo corredor sigue bajando hacia el Ecoparque Los Alcázares, adonde Corpocaldas llevó al búho. El ecoparque tiene categoría de protección internacional para murciélagos y hace parte, según el Plan de Ordenamiento Territorial de Manizales (Acuerdo 958 de 2017), de un “Corredor de conectividad” de la estructura ecológica de la ciudad. “Es una joya”, dice Marín. “Cada vez que tú vas allá encuentras un pájaro nuevo”. 

Allí vive el búho orejudo (Asio stygius). Un estudio de la Universidad de Caldas lo registró de manera sistemática en el Ecoparque Alcázares, La Esmeralda, el Recinto del Pensamiento y el Bosque Popular El Prado. Según esa investigación, Manizales es el segundo municipio con mayor riqueza de aves de Colombia: 477 especies, de las cuales 9 son búhos. 

El estudio señala que la región Andina de Colombia ha transformado cerca del 70 % de su cobertura de bosque original y que “las áreas boscosas ubicadas dentro y alrededor del tejido urbano constituyen las únicas posibilidades de conservación”. No es un bosque cualquiera el que atraviesa la nueva obra: es, según la propia ciencia que documenta la fauna de la ciudad, una de las pocas islas que le quedan. 

La obra para mejorar los accesos a La Francia y Los Alcázares cambió, en el diseño, un falso túnel por una rampa. El exsecretario de Planeación José Fernando Olarte explica que el túnel exigía una intervención mayor y consumía más espacio verde. Se compararon varios trazados y se eligió, según él, el que “menos afectaciones tenía”. Olarte anticipa, además, que esta no será la última obra en el sector: “Van a necesitar unos intercambiadores adicionales en otros espacios de La Francia por el crecimiento que está teniendo ese sector”. 

En la respuesta del derecho de petición de la Secretaría de Infraestructura esta obra fue adjudicada al Consorcio Alcázares JS por un valor de $31.214.973.120. El acta de inicio se firmó a comienzos de mayo de 2026, con un plazo de ejecución de 18 meses; proyecta la entrega para noviembre de 2027. El área exacta de la intervención no ha sido reportada por la Alcaldía hasta el cierre de este reportaje. 

En el camino hay 168 árboles. El inventario de la Secretaría de Medio Ambiente registra 74 árboles de 19 especies en el tramo del Parque del Agua y 94 árboles de 10 especies en el tramo Santa Sofía–La Tribu.

Un estudio de la Universidad Nacional de Colombia, sede Manizales encontró que la demanda calculada de árboles en Manizales era de 122.531 en la zona urbana, pero el registro oficial de la Alcaldía solo contaba con 7.219 sembrados.

Primero las máquinas, después el permiso

Las obras de La Francia–Los Alcázares siguen avanzando sobre la Avenida Centenario. En octubre comenzó el desmonte de “Puertas Abiertas”, la estructura metálica ubicada sobre el separador de esta avenida. Según la Secretaría de Infraestructura, será trasladada cerca de 60 metros porque en el lugar que ocupa actualmente se construirá uno de los retornos de Santa Sofía. Foto por Alejandro Jiménez.
Las obras de La Francia–Los Alcázares siguen avanzando sobre la Avenida Centenario. En octubre comenzó el desmonte de “Puertas Abiertas”, la estructura metálica ubicada sobre el separador de esta avenida. Según la Secretaría de Infraestructura, será trasladada cerca de 60 metros porque en el lugar que ocupa actualmente se construirá uno de los retornos de Santa Sofía. Foto por Alejandro Jiménez.

El orden de las fechas importa. La obra arrancó el 4 de mayo de 2026. El mismo consorcio radicó ante Corpocaldas las solicitudes de aprovechamiento forestal —expedientes 500-11-2026-0050 y 500-11-2026-0052— el 10 y 11 de junio, más de un mes después. Al 24 de agosto, según Corpocaldas, seguían sin resolverse. Mientras tanto, la obra avanza por donde no hay árboles. “Ya empezaron a hacer algunas obras, algunos cajones, algunos muros”, confirmó Yeison Atehortúa, funcionario de la Secretaría de Medio Ambiente y aclaró que todavía no pueden tocar árboles ni las zonas que requieren el permiso. Corpocaldas corrobora esta versión.  

La secretaria de Infraestructura, Claudia Marcela Cardona Mejía, cuenta que los estudios con los que arrancó el proyecto fueron de tráfico, movilidad, temas de geotécnicos, estudios de suelos y estructurales, más un inventario en flora. El resto llega después: “Ya cuando inicia la ejecución del proyecto, entonces se ahonda, digamos, o se le hace zoom a esos a esos estudios y diseños, sobre todo en el tema ambiental”. 

Tampoco está claro quién responde por el componente ambiental del diseño. Cardona señala a Planeación; Olarte, que dirigió esa dependencia hasta abril de 2026, dice que el proyecto lo desarrolla Infraestructura. 

Sobre la fauna, las versiones tampoco coinciden. Atehortúa asegura que el plan de aprovechamiento forestal radicado por el contratista sí incluye “un capítulo exclusivamente” dedicado a estudios de fauna para el corredor de conectividad y la ladera de Chipre, aunque, al momento de decirlo, la propia Secretaría todavía desconocía el documento. Estos planes los debe revisar Corpocaldas pero esta entidad dice que no exigió estudio de fauna y que no hay ninguno previsto. Y en su respuesta de septiembre, Medio Ambiente reconoce que los planes de manejo ambiental de las cinco obras “no han sido radicado por los contratistas”. 

Otras ciudades tuvieron el mismo problema —una vía que corta un bosque en dos— y respondieron distinto. En 1986, una autopista partió el bosque continuo de Singapur que hoy son las reservas de Bukit Timah y Central Catchment. Casi tres décadas después, la autoridad de parques del país (NParks) construyó el Eco-Link@BKE: un puente de 75 metros, cubierto de vegetación nativa, hecho exclusivamente para que los animales cruzaran por encima de la vía. Según cifras oficiales de NParks, entre 2018 y 2021 se registraron 31 especies nuevas usándolo, hasta sumar más de 100 especies de fauna documentadas en total. 

Canadá llevó el mismo experimento más lejos. Desde 1996, Parks Canada ha construido 44 estructuras —seis puentes elevados y 38 túneles— a lo largo de la autopista Transcanadiense que atraviesa el Parque Nacional Banff, acompañadas de cercados que impiden que los animales suban a la vía. El resultado, medido por la propia agencia con más de dos décadas de monitoreo: una reducción de más del 80 % en las colisiones entre vehículos y fauna, que llega al 96 % en el caso de ciervos y alces. Solo por el paso elevado de Red Earth se han registrado más de 10.000 cruces seguros de animales grandes. 

La Francia y Los Alcázares tienen exactamente el problema que Singapur y Canadá ya resolvieron. La diferencia no está en la tecnología ni en el presupuesto. Está en la pregunta que se hicieron primero: antes de decidir por dónde iba a pasar la gente, alguien se sentó a preguntar por dónde iban a seguir pasando los animales. Mascotas 5, biodiversidad 0.  

Sobre la conectividad ecológica que atraviesa todo este reportaje —los corredores que deberían conectar el bosque de Chipre con el de Los Alcázares, los fragmentos que quedan entre una obra y otra—, Gloria Yaneth Flórez Yepes, directora del Cimad de la Universidad de Manizales no habla de un caso puntual, sino de la ciudad entera: “No es ir contra el desarrollo, pero sí que se busquen esas alternativas para poder garantizar los corredores biológicos adecuados para la fauna silvestre en las zonas urbanas. Nosotros no tenemos un modelo de planificación que pueda garantizar la conectividad”. 

“Vamos con un mundo haciendo de cuenta que acá no existe nadie más”, dice Marín. Hidalgo lo explica desde el diseño: “A lo largo de la historia se han diseñado ciudades para que la naturaleza se adapte a nosotros.” Y Bustamante le pone nombre a lo que queda cuando eso pasa: bosques vacíos, árboles en pie que ya no tienen quién los use, quién disperse sus semillas, quién anide en ellos. Diseñar distinto —”desde la naturaleza, incluyendo ahí al ser humano”, como propone Hidalgo— todavía no se ha intentado en esta ciudad. Manizales sigue construyendo como si estuviera sola.