¿Qué hay detrás de la mentira?

Juanita Hincapié y Juana Valentina Bustos

Muy al estilo del realismo mágico, bien heredado de nuestro Nobel de Literatura García Márquez, las redes sociales, las agendas de los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales y las conversaciones de a pie se empezaron a centrar en un tema: la noticia –mentirosa- de una chica que aseguró haber ilustrado más de 25.000 fotogramas para la más reciente cinta del director Hayao Miyazaki merecedora de un Golden Globe. Y aunque para la situación de Geraldine Fernández ya tenemos más claridades que dudas, en Eureka nos tomamos la tarea de entender el trasfondo y la génesis de las mentiras.

En esta entrevista, Gonzalo Tamayo Giraldo, doctor en Psicología, magíster en Educación y Desarrollo Humano, psicólogo de base, docente e investigador de la Universidad de Manizales, presenta su visión sobre las mentiras, sus alcances, causas, los motivos que llevan a engañar y, por supuesto, los aprendizajes y las consecuencias cuando la cadena de mentiras se rompe y la verdad sale a flote.

 

¿Cómo define la mentira y la verdad, teniendo en cuenta que parecen ser dos caras de una misma moneda, una no puede existir sin la otra? 

Tienes razón en pensar en que la mentira tendrá que poderse contrastar y esa contrastación de la mentira se hace con la verdad, algo así como que verdad y mentira son en una sola moneda. Lo que habría que empezar a pensar con un poco de juicio son las implicaciones que tiene la mentira desde lo físico, lo psicológico y lo social porque claro que tiene repercusiones.
¿Y cuál es la repercusión mayor? el desgaste de la confianza. La mentira de una manera contundente va generando desgaste en la configuración de la confianza y la confianza se vuelve fundamental para la estructura psíquica individual y aún más para la estructuración psíquica social. En otras palabras más sencillas: cuando mentimos lo que hacemos internamente es desgastar nuestra autoconfianza. Y si esa mentira es descubierta por nuestra familia, por nuestros amigos o en un contexto más grande, pues va a ser más difícil la configuración y la construcción de una confianza en la palabra, en la acción y en el trabajo de una persona que miente.

 

 

¿Cómo percibe las consecuencias de la mentira ahora que estamos en el mundo del internet y las redes sociales? 

Las mentiras cuando se emiten requieren de una suerte de oscuridad. Hay algo que está oscuro, algo que no es translúcido y cuando empieza a verse y a percibirse va a generar una expectativa que posteriormente lleva a una búsqueda por parte de quien escucha. Entonces esa persona que busca se encuentra con esa oscuridad, halla la mentira y esa expectativa generará en el psiquismo de la persona frustración y la frustración es garante de acciones erráticas. ¿Qué significa eso? Una persona frustrada es una persona que en el trabajo no rinde, que en la vida no es feliz.
La frustración es el inicio de algo que hace mella en el bienestar psicológico. Una persona frustrada puede deprimirse muy fácilmente, puede generar ansiedad profunda en sus distintas esferas de su desarrollo humano, puede generar una patología mental, etcétera.

Creo que hay que jugárnosla por la autenticidad. Creo que ahí valdrá la pena pensarnos y determinar muy bien con aquella persona que acostumbra a mentir en su vida cotidiana qué es lo que busca, qué es lo que quiere construir porque en todo caso hay un nivel de narcisismo, egoísmo y egocentrismo en términos de querer sobresalir a pesar de.

¿Por qué mentimos? ¿Cuáles son esas razones o esas intenciones por las cuales la gente miente?

Partamos de lo siguiente: todos nosotros somos seres sociales. Y al ser seres sociales y comunicantes, tenemos la posibilidad de encontrarnos con otros y ese encuentro obviamente pasa por unas exigencias del contexto y en todo caso, hay en esa interacción, una expectativa construida. Yo tengo una idea de sobresalir a costa de otros, yo tengo una idea de pasar por encima del otro, yo tengo una idea de pisotear la fragilidad del otro, no importa cómo lo haga. Regularmente el mentiroso lo que quiere es sobresalir. El que miente quiere hacerse ver más importante en una situación grave, más ideal que otros.

Obviamente hay categorías de la mentira. Hay unas mentiras que no tienen unas afectaciones directas a otros, que son mentiras como para uno mismo, como las llamadas mentiras piadosas, pero hay otras mentiras que hacen daño y generan mucho malestar no solamente individual sino colectivo.


“Culturalmente solemos pisotear la fragilidad de los demás y esta idea de construir una mentira frente a otro, algo así como en una suerte de cinismo social, emitiendo un juicio o un señalamiento sobre el otro que es irreal y mentiroso”.

 

¿Hay algún tipo de tipología definida de la mentira?

Sí, filósofos y psicólogos han intentado hacer esa taxonomía y tiene que ver con los niveles de afectación que tienen para sí y para los demás. Lo que quiero puntualizar es que, en el fondo, la mentira regularmente está colocando una personalidad egocéntrica y narcisista que requiere mucha atención y las consecuencias de ello generan inautenticidad y por lo tanto no se acercan a la veracidad de ser en el mundo y de estar en el mundo.

Mentir genera un obstáculo para vivir, mientras que ser transparente y ser auténtico va a permitir fluir en la interacción humana. También puede suceder que yo crea que esté diciendo una verdad aunque en el fondo es mentira, pero no hay una intencionalidad de mentir, sino que hay un error. Eso sucede. El error no puede ser una dificultad ni puede confundirse con la mentira.
En la mentira hay una conciencia del mentir, en la mentira el mentiroso sabe que está mintiendo, ahí es donde digo que no debería estar presente en nuestra interacción porque no genera nada bueno. Es distinto mentir a errar. Todos nos equivocamos y no quiere decir que todos seamos mentirosos. El error cuando se descubre es motivo de aprendizaje. Quien se equivoca, pero se percata que se equivoca, aprende. Es distinto a la mentira.


¿La mentira es un fenómeno completamente indeseado y en ese sentido se ve como algo a extinguir completamente del comportamiento humano o hay quizás excepciones en donde no necesariamente sea problemática la mentira?

Éticamente hablando, mentir para lesionar debería ser indeseado. Lo de la mentira piadosa yo creo que pasa y pasa por autorreflexión y por la autorreferenciación que cada quien debe hacerse. Este psicólogo, esta persona, este ser humano, Gonzalo Tamayo, siente y piensa que la mentira es indeseada en general. Ser auténticos implica no mentir.
Ahora, hay momentos en la vida cotidiana que es mejor el silencio que el emitir juicios. Yo también creo lo siguiente y es que el señalamiento, la estigmatización, el juicio a priori o posteriori sobre alguien o sobre algo es algo que hay que contener. Y esa contención implica siempre segundas oportunidades, incluso primeras.


“Creo que hay que tener más una oreja muy grande para escuchar a los otros que una lengua muy grande para estar hablando del otro. En la vida es clave, para no emitir juicios apresurados, siempre hablar con alguien y no hablar de alguien. Los terceros ausentes van a estar en inferioridad”.


¿Es posible entonces vivir y no mentir?

Es un ideal cuando yo te digo que no deberíamos mentirnos, porque cuando nos mentimos se rompe un principio fundamental, la posibilidad de autorreferencia que siempre será reconfortante en la medida que permite aprendizaje. Entonces, si hay una mentira reiterada, no hay aprendizaje ni particular ni personal.
Al psicólogo se le puede mentir en terapia, a uno mismo no. Y si uno se miente a sí mismo pues imagínate la doble contingencia que hay: el saber que es mentira, pero tener que sostenerla. Esto lo he dicho mucho en mi vida cotidiana y es que el mentiroso tiene que tener una memoria muy prodigiosa porque una mentira no se sostiene con una verdad, una mentira es una cadena de mentiras.

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